Aldehuela de Calatañazor, una visita provechosa

Vista panorámica de Aldehuela de Calatañazor

Ya no se puede decir que Aldehuela de Calatañazor se encuentra abandonada… Desde hace diez años para acá se ha ido transformando notablemente: sus casas se han restaurado, las calles se encuentran magníficamente urbanizadas, el centro social dentro de la casa consistorial es acogedor, se ha mimado su entorno medioambiental… La Junta Vecinal formada por Bernardino Esteban Calvo  y Francisco Javier Soria Sobrino ha sido la promotora de esta renovación urbanística admirable merced a su tesón, esfuerzo y cariño por el pueblo.

   

La arquitectura tradicional de esta comarca soriana de Calatañazor -a cuya Comunidad de Villa y Tierra perteneció, y a su señorío posterior- sigue vigente en esta pequeña localidad que dista poco más de un kilómetro al norte de la Venta Nueva (mitad de camino, en la N-112, entre Soria y El Burgo de Osma).

Pero es que, además, para el viajero curioso e inquieto, Aldehuela aporta una iglesia parroquial de San Cosme y San Damián con varias sorpresas, comenzando por el singular acceso al campanario. El templo actual parece ser de los siglos XVII o XVIII.

Arquitectura tradicional vigente en el acceso al campanario de la parroquia de Aldehuela de Calatañazor

El pórtico con maderos es moderno y resguarda una portada quizás protogótica, como su sencillo arco de triunfo, con cuatripétalos de botón central y bolas perladas en el guardapolvo, donde se encuentra la única talla figurada de una persona humana. Igualmente subsiste un canecillo románico de una cabeza humana barbada y con una corona o quizás un gorro (se encuentra muy alto, junto a la tronera izquierda del segundo cuerpo de la espadaña).

Portada de la iglesia de San Cosme y San Damián en Aldehuela de Calatañazor

Y en el interior el visitante va de sorpresa y sorpresa puesto que además de tener un coro “de los de antes” -recio y de madera-, el suelo sigue componiéndose de tablas funerarias (como en la parroquial de Valdegeña, por ejemplo), en un cuarto se topa uno con una pila bautismal románica en la que se perciben arcos de medio punto que pudiera ser de comienzos del siglo XIII, y sobre el ábside de testero plano se encuentra un buen artesonado ochavado mudéjar. A su vez, el sencillo altar mayor es barroco, dorado en 1742. Y sorpresa nos dará -en su momento- las pinturas murales que hay, al menos, en la pared del altar mayor, una vez que salgan a la luz.

Pila bautismal románica de Aldehuela de Calatañazor (¿Quizás de la expoliada ermita de San Miguel de Parapescuez que sorprendió a J.A. Gaya Nuño?)