Viaje a la ermita templaria de Río Lobos (1)

San Bartolomé de Ucero, templario en mapa de Tomás López de 1783

Los templarios están de moda. Estos monjes-guerreros que, con su cruz bermeja en capa y peto, espada en la mano derecha y el breviario en la izquierda, fue la Orden Militar más importante de la Cristiandad durante el Medievo, tuvieron un convento de singular importancia en Soria, San Juan de Otero, primero ubicado junto al castillo de Ucero y, posteriormente, trasladado junto a la Gran Cueva en uno de los meandros más llamativos del hoy Parque Natural del Cañón del Río Lobos, con una ermita que aún perdura dedicada a San Bartolomé.

Oficina de Turismo de El Burgo de OsmaPara poder ver la ermita de San Juan de Otero nos desplazamos a El Burgo de Osma, cabeza de un municipio de cinco mil habitantes, villa episcopal que se siente muy orgullosa de ser la sede del obispado de Osma-Soria y de contar con una de las catedrales góticas más entrañables de toda España por su sencillez casi cisterciense. De su predecesora románica tan solo quedan algunos capiteles junto al claustro abovedado por crucería flamígera que, según los entendidos, recuerda al abovedado del gótico inglés nada menos.

En la Plaza Mayor se encuentra el antiguo hospital barroco de San Agustín y en su planta baja, nada más entrar, se halla la Oficina de Turismo del Burgo de Osma. Fernando Redondo, su encargado, nos atiende con amabilidad. Nos aporta mapas e informa cumplidamente. “Hoy precisamente está abierta la ermita de San Bartolomé de Ucero para el turismo, pero tendréis que estar allí antes de que cierren a las ocho de la tarde”, nos recomienda. Le agradecemos la información y, raudos, dejamos atrás los soportales de la Calle Mayor y montamos en nuevamente en el turismo para encaminarnos hacia Ucero, distante a unos quince kilómetros tan solo.

Vamos por la carretera provincial SO-920. Tras diez minutos de conducción, y después de descubrir el dorado resplandor de los campos de trigo empezamos a distinguir frente a nosotros una formación rocosa que rompe con la llanura a la que estamos acostumbrados. Poco después nos topamos con el pueblo de Ucero donde se abre el telón al Parque Natural del Cañón del Rio Lobos que contiene dentro sí el misterio de San Juan de Otero.

Nos apeamos frente al Mesón del Angelote. Pedimos unas viandas rápidas y unos refrescos y mientras damos cuenta de ellos revisamos la documentación que tenemos y los folletos que nos han dado en El Burgo de Osma.

Autor del texto: Diego Almazán de Pablo (este texto es un reportaje para un trabajo universitario del curso 2010-2011 en la Facultad de Comunicación Audiovisual de Burgos). Publicado en el blog Templarios y Más.

Consejo de Soriaymas: complementarlo con lectura de libros templarios sobre la ermita de San Bartolomé.

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Acerca de Ángel Almazán
Periodista y escritor. Webmaster de varios blogs y de Soriaymas.

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